Midiendo la luz

Lo primero que te darás cuenta cuando disparas el flash fuera de la cámara es que no nos vale el exposimetro de la cámara para medir la luz y que estás a ciegas para exponer la escena, y además con el añadido de que no puedes ver la luz que emite el flash como ocurre con los focos de estudios por ejemplo.

De esta manera, nos enfrentamos al primero de los retos. Como calculamos la luz. Antes de que podamos descubrir como se comporta esta, explicaremos como encontrar un punto de confianza donde empezar a trabajar. Esto es, unos parámetros aproximados por los cuales la foto no está ni oscura ni quemada, para más tarde afinarlo hasta conseguir el punto que queremos.

Esto no es más que un punto de partida, ya que descubriremos que seremos capaces de aproximarnos a la luz que queremos sin necesidad de seguir algunos pasos. Por ahora, lo único que tenemos a nuestra disposición es el ensayo y error. Pero no todo serán errores, ya que existen algunos “trucos” para hacerlo un poco más rápido y que a continuación os comentaré.

Una vez elegido el objeto al que fotografiaremos, en mi caso uno de mis objetivos, vamos a intentar ajustar la exposición de la escena con el flash. Una parte importante para aprender un poco de nosotros mismos, es saber como hemos compuesto la escena. Nos vale con fotografiarla o recordarla nada más, pero también podemos dibujarla, para analizarla posteriormente. Así la del ejemplo que vamos a hacer es el siguiente:

Esquema

Lo realmente interesante es donde está el objeto y el flash en la escena. La cámara es facilmente deducible y no será determinante en el esquema, como podremos comprobar en próximos artículos.

Como ya sabemos, si tenemos colocado nuestro emisor en la cámara, y el receptor en el flash, cuando disparamos, la cámara enviará simplemente una señal de disparo, sin ninguna información, ni valores de la cámara o flash. Pues bien, los valores que debemos ajustar nosotros son los siguientes:

– Tiempo de exposición
– Diafragma
– ISO
– Potencia del flash

En este caso, nos centraremos en el esquema propuesto, y no modificaremos nada más, ya que nuestro objetivo primero es aprender a exponer correctamente una escena. Ya veremos más adelante como influyen los cambios que hagamos en el esquema, entorno, objetos, etc que a su vez tendrán consecuencias en el resultado final.

Así pues, contamos con 4 parámetros básicos que ajustar. El primero de ellos tiene un limite, y que debemos conocer de nuestra cámara. Para ello, despliega el flash de tu cámara e intenta acortar el tiempo de exposición, como te darás cuenta, no sobrepasará 1/200s o 1/250s según el modelo. A este valor máximo, lo llamaremos de aquí en adelante, velocidad máxima de sincronización.

La velocidad máxima de sincronización es el valor máximo por el cual la cámara y el flash son capaces de sincronizarse. De manera que deben ponerse de acuerdo, en un intervalo de tiempo (el de sincronización) que el flash emita un pulso de luz y la cortinilla se abra y cierra para capturar la luz en el sensor, y ese es el límite de tiempo para ejecutar esta acción.

Si el flash emite la luz y la cortinilla se cierra antes, veremos en nuestra foto una zona negra perteneciente al paso de esta sobre el sensor de la cámara. Este límite viene impuesto por la electrónica para sincronizar los dos dispositivos.

Cortinilla

Pues bien, esto lo prácticaremos posteriormente, así que tan sólo recuerda el valor que tenemos, así que nuestro tiempo de exposición irá desde 1/200s hacia arriba, y no existiendo un límite como velocidad mínima de exposición en realidad, como ya aprenderemos en otro artículo, pero para más o menos guiarnos podemos utilizar un valor de 1/40s.

Ahora que tenemos el arco de valores del tiempo de exposición, pasamos a los siguientes. En este caso, el diafragma, este dependerán de la lente que utilicemos, ya que si no es muy luminoso podremos empezar en un valor f3.5, pero si contamos con uno luminoso, como una focal fija, podemos estar hablando de f1.8. Pero un valor u otro tiene un efecto diferente en la profundidad de campo que obtengamos. Por el otro extremo, el límite estará también impuesto por el objetivo, siendo los más normal entornos a f22 o mayor. Todos ellos pueden llegar a utilizarse en strobist, pero el juego de valores más habituales serán un grupo más estrecho. Como partida podemos elegir f5.6.

Para el ISO, hay una horquilla dependiente de la calidad y capacidad de nuestra cámara, ya que en algunas, superar el valor de 800 empieza a degradarse la fotografía con el ruido electrónico provocado por el ISO. Así que los valores irán entre el mínimo que podamos seleccionar en nuestra cámara, hasta el valor máximo por el cual la imagen no pierda la calidad para nosotros. Un valor orientativo puede ser ISO 100 para no obtener ningún ruido en la imagen.

Después de este largo comentario sobre los 3 primeros valores que podemos variar en la cámara, realizaré un pequeño inciso, ya que me parece importante para el futuro. Cuando se empieza en el strobist, a menudo se preocupa en exceso por los valores que ponemos en la cámara y que de cierta manera nos da “la receta” para repetir esa escena que vemos, pero esta no será la parte esencial del trabajo de iluminación como ya aprenderemos más adelante. Lo importante, no serán las cifras, si no las decisiones que tomemos para iluminar. Pero iremos paso a paso, por ahora trabajaremos con cifras para que puedas seguir lo que hacemos, pero no son una manera de copiar la foto, ya que dependerá de otras tantas cosas a tener en cuenta y realmente esas cifras es un resultado puntual de la escena que hemos fotografiado.

Continuando con nuestra escena, un paso interesante, aunque no imprescindible, es medir la luz que tenemos sin flash, situandos previamente en unos valores de confianza que elijamos. Que no son más que unos valores escogidos que tenemos en nuestra mente, los cuales sabemos que funcionan para empezar. Pues bien, los valores que partiremos nosotros en este ejemplo son f5.6, 1/50s, ISO 100. Estos valores no son únicos, ni los mejores, ni mágicos, tan sólo “unos” y que nos sirve como punto de partida para medir la luz, nada más.

Si hacemos una fotografía ahora mismo, sin flash, obtenemos el siguiente resultado:

Luz de la habitación sin flash
Cámara Nikon D60
Exposición 0,02 sec (1/50)
Aperture f/5.6
Lente 50 mm
Velocidad ISO 100
Sin flash

Como vemos, realmente en el interior de una habitación no hay tanta luz como vemos con nuestros ojos, es interesante ver como nuestra cámara no puede compararse con nuestro ojo en cuanto a capacidades para medir la luz y sensibilidad, es mucho más rápido y preciso.

Ahora, procederemos de la siguiente manera. Encenderemos el flash y ajustaremos la potencia del mismo. Por ejemplo lo colocaremos a 1/16. Este valor del flash, como expliqué en el artículo anterior, puede depender del flash que tengamos ya que en algunos el valor mínimo es este, existiendo otros modelos con uno inferior. Además de que los pasos intermedios también pueden variar la cantidad que dispongan.

Ahora repetimos la foto y vemos el resultado que obtenemos.

Escena incial con flash
Cámara Nikon D60
Exposición 0,02 sec (1/50)
Aperture f/5.6
Lente 50 mm
Velocidad ISO 100
Flash 1/16

La cosa ha mejorado, pero sigue siendo un resultado pobre. Esto es debido a que no es suficiente con los valores que hemos ajustado, pero es un buen comienzo, por lo menos tenemos algo. Ahora la pregunta es como podemos mejorar esta situación. Pues hay varias formas de hacerlo, pero sabemos que debemos obtener: más luz. Los recursos que disponemos son los siguientes:

– Bajar el tiempo de exposición.
– Abrir más el diafragma.
– Aumentar el ISO.
– Colocar más potencia al flash.

Esto es lo que sabemos, pero por ahora no utilizaremos el primero de ellos, ya que no conseguiremos el proposito deseado y la explicación del por qué se contará en un futuro artículo. Así pues nos quedamos con los otros tres parámetros. Podemos abrir más el diafragma, pero depende de si nuestra lente puede o si queremos mantener la misma zona nítida. Podemos aumentar el ISO, variando la sensibilidad del sensor, subiendolo a ISO 200 por ejemplo. Y tambíen aumentar la potencia del flash, como por ejemplo a 1/4.

Así podemos utilizar estos parámetros de forma independiente, o de forma combinada, de manera que existen varias alternativas para tener más luz. Por el método que elijamos será el mismo resultado, sólo que cada uno tiene una parte negativa. El diafragma acorta la zona nítida. El ISO aumenta el ruido. Y la potencia del flash aumenta el gasto de las pilas, además del tiempo de reciclaje para recargar y tomar una nueva foto.

Lo que podemos hacer es elegir la alternativa que más nos convenga, la más lógica parece ser que la combinación de todas ellas, aunque debemos variarlo poco a poco e ir tomando fotos para ir viendo el resultado. Ya que podemos pasarnos de luz, debiendo entonces, revertir los valores o utilizar otra combinación que nos proporcione menos luz. Como cerrando el diafragma, un ISO inferior o seleccionando una potencia inferior en el flash. Así, variando estos parámetros podemos encontranos con la situación de una imagen sobreexpuesta como esta.

Escena sobreexpuesta
Cámara Nikon D60
Exposición 0,02 sec (1/50)
Aperture f/3.5
Lente 50 mm
Velocidad ISO 200
Flash 1/4

Después de varios ensayos y errores, la imagen final y los valores que obtuvimos son los siguientes:

Escena final
Cámara Nikon D60
Exposición 0,02 sec (1/50)
Aperture f/5.6
Lente 50 mm
Velocidad ISO 200
Flash 1/4

Así, estos valores son una posible solución de las disponibles, que como ejercicio, puede ser interesante ir realizando otras combinaciones de parámetros y viendo los resultados que estos provocan. De manera que podemos entender los recursos de los que disponemos a la hora de exponer correctamente una foto con el flash fuera de la cámara.

Como ves, estos parámetros no son los únicos ni valdrán para todas las situaciones. Existen otras variables que afectan a la exposición de la escena y que iremos descubriendolos poco a poco a lo largo de los artículos.

También cabe destacar que el resultado final dependerá de lo que cada uno quiera obtener, ya que no existe reglas fijas, pudiendo estar expuesta, sobreexpuesta o subexpuesta una misma foto para diferentes personas. No obstante siempre hay un cierto críterio a la hora de entender que es estar bien expuesta y podemos decidir seguirlo o no.

Espero que hayan disfrutado leyendo este artículo que he considerado extenderme un poco para condensar todas estas ideas iniciales y empezar a probar con el flash de manera controlada. Conoceremos más detalles de como se comporta la luz en los próximos artículos.

eluve.

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